VendimiaAlgunas bodegas se preparan para coger la producción que se usa para los vinos blancos y los pies de cuba Las muestras recogidas a partir del 21 decidirán si todo está a punto
En las viñas del Marco de Jerez no hay topillos que afecten a la producción, todo lo más alguna perdiz glotona que se come enteros algunos de los racimos que maduran a buen ritmo en las cepas y que este año, gracias a las buenas lluvias, han tenido un mayor desarrollo vegetativo y vienen mucho más cargados de uva.
Por eso, durante estos días de mediados de agosto hay mucha más tranquilidad en el Marco de Jerez que en años anteriores, sobre todo porque ya se ha confirmado que la vendimia llegará con más retraso en esta ocasión, y es posible que no empiece a generalizarse en todas las comarcas hasta los últimos días de este mes y principios de septiembre.
Sin embargo, ni las bodegas -que compran la uva a cooperativas y viñistas independientes-, ni los productores están de brazos cruzados y ya en casi todas las explotaciones se están ultimando los preparativos y las pruebas para la recogida de la cosecha.
Es más, incluso es posible que en algunos pagos de la Denominación de Origen empiecen a cortarse las primeras uvas la próxima semana, sobre todo aquellas que se van a destinar a la elaboración de los vinos blancos de la Tierra de Cádiz, y que deben estar algo más verdes para garantizar cierto grado de acidez.
Tampoco hay que olvidar que en el Marco, además de la variedad estrella, la palomino que se utiliza para el jerez, también proliferan tipos de uva extranjeras que se usan precisamente en la producción de los vinos de la Tierra de Cádiz (como la chardonnay), y cuya cosecha suele llevarse a cabo con bastante antelación al inicio de la vendimia del jerez y la manzanilla.
Incluso algunas bodegas no descartan que durante la semana que viene empiece a cortarse uva palomino para los pies de cuba, el vino en fermentación con sus propias levaduras que prepara los depósitos para la llegada del resto de la producción y para la elaboración del mosto. Eso sí, todo dependerá de las últimas muestras que se tomarán en las explotaciones entre el día 21 y 22 de agosto y que determinarán cómo han afectado al desarrollo de la uva las temperaturas frescas de estos días.
Así lo explicaba ayer mismo el presidente de la cooperativa Virgen de Palomares de Trebujena, Juan Antonio Romero, que apuntaba que «las muestras que se recogerán la próxima semana serán las que decidan cuándo se cortarán los primeros racimos». Y es que, «aunque la uva tenga ya en algunos pagos los 10,5 grados baumé exigidos para empezar a cortar -es el caso de Trebujena, una de las primeras zonas en comenzar la vendimia-, la uva aún está verde y con mucha acidez, y eso hay que corregirlo».
Por eso, durante los primeros días de la próxima semana realizarán pruebas en 15 ó 20 pagos distintos para «sacar una buena media y tomar decisiones sobre el inicio de la campaña».
Una de las bodegas más activas con los controles es la sanluqueña Barbadillo -una de las principales compradoras de uva de la Denominación-, cuyos técnicos llevan varias semanas tomando muestras semanales no sólo en sus 500 hectáreas de viñedo, sino también en las explotaciones a las que adquiere su producción. De algunas de ellas son propietarios el presidente de Asevi, Francisco Guerrero, y su familia, que explica que las bodegas «son muy minuciosas en esta tarea», al tiempo que señala los linios en los que se han tomado las muestras y que se distinguen de los demás porque están señalados con unas tiras de plástico anudadas a la cepa.
Según fuentes de Barbadillo, que siempre es de las primeras en iniciar la vendimia, es probable que la recogida comience en sus fincas de Sant Lucía y Gibalbín la semana que viene con los pies de cuba, y que la cosecha se generalice a partir del día 27.
A la espera de ese momento, lo que sí ha culminado ya es la preparación de la tierra. De hecho, como explica Francisco Guerrero, la pasada semana terminó la llamada bina y rebina, que es una tarea se hace con tractores y que consiste en remover un poco la tierra para atraer a la superficie la humedad y luego alisarla para dejarla compacta y lista para la vendimia.
Guerrero recuerda también la gran calidad que tendrá la uva este año, ya que ninguna enfermedad ha atacado a las viñas, así como el aumento de producción que se espera.
Por eso, a pocos días de que empiecen a abrir los lagares, los propietarios se centran en ultimar los detalles con los maquinistas que recogerán la uva con las cosechadoras mecánicas y con las cuadrillas, y en esperar a que la uva adquiera su punto ideal.

