Durante la campaña para las elecciones en Francia, Nicolás Sarkozy ha pronunciado un discurso que, en mi opinión, puede incluso llegar a ser el comienzo de otra época.
En dicho discurso, Sarkozy critica tanto al “pensamiento único” neoliberal como a la ideología izquierdista de Mayo del 68. El candidato de la derecha francesa proponía un nuevo concepto de ciudadanía que equilibrara los derechos con los deberes, y llama a reconquistar ideas como nación, autoridad e identidad. Nos dice que los objetivos económicos no son un fin, sino un medio, y muchas más cosas interesantes.
Haciéndole caso a un forero que nos llamó la atención sobre el manto de silencio que se había extendido sobre Sarkozy, ahora que ya han terminado las elecciones municipales, voy a ir publicando algunos fragmentos especialmente significativos que, como veréis, no tienen desperdicio. Mi intención es que los comentemos, los critiquemos y veamos si algunas de sus ideas pudieran tener aplicación aquí en España. Lo que sí está claro es que el discurso no es lo que llamamos políticamente correcto.
SARKOZY.-
SARKOZY.- INTRODUCCIÓN
Durante la campaña para las elecciones en Francia, Nicolás Sarkozy ha pronunciado un discurso que, en mi opinión, puede incluso llegar a ser el comienzo de otra época.
En dicho discurso, Sarkozy critica tanto al “pensamiento único” neoliberal como a la ideología izquierdista de Mayo del 68. El candidato de la derecha francesa proponía un nuevo concepto de ciudadanía que equilibrara los derechos con los deberes, y llama a reconquistar ideas como nación, autoridad e identidad. Nos dice que los objetivos económicos no son un fin, sino un medio, y muchas más cosas interesantes.
Haciéndole caso a un forero que nos llamó la atención sobre el manto de silencio que se había extendido sobre Sarkozy, ahora que ya han terminado las elecciones municipales, voy a ir publicando algunos fragmentos especialmente significativos que, como veréis, no tienen desperdicio. Mi intención es que los comentemos, los critiquemos y veamos si algunas de sus ideas pudieran tener aplicación aquí en España. Lo que sí está claro es que el discurso no es lo que llamamos políticamente correcto.