Un genocidio sin genocidas. ¿También debería existir el genocidio por omisión?
Un juez del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia decía, con respecto al drama que aún hoy viven las víctimas de una de las mayores atrocidades cometidas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial:
«Srebrenica es también el nombre de un síndrome postraumático, experimentado por las mujeres, niños y ancianos que no murieron y que, desde julio de 1995 (...) no tienen noticia de sus maridos, hijos, padres, hermanos, tíos o abuelos. Millares de vidas (...) continúan mutiladas, privadas del afecto y el amor de sus seres queridos, los cuales han quedado convertidos en meros fantasmas que regresan para rondarlas día a día, noche tras noche...».
El 10 de julio de 1995 las fuerzas serbias de Bosnia bajo el mando del general Ratko Mladic, avanzaron sobre el enclave de Srebrenica. En los días siguientes, durante la caída de la ciudad, más de 8.000 personas fueron ejecutadas o siguen «desaparecidas», pues es frecuente el hallazgo de fosas comunes, más de once años después del final de la guerra y aún hay miles de bolsas con restos humanos sin identificar.
Después de catorce años de causa judicial, la Corte Internacional de Justicia de la ONU falla sobre Srebrenica falla absolviendo a Serbia de responsabilidad directa en el genocidio allí cometido.
Dado que la Corte ha establecido que el Estado serbio no tiene responsabilidad directa en las matanzas, se le exime de resarcir a las víctimas de Bosnia y Herzegovina, que eran la parte demandante, y que, por lo menos, habrían recibido de Serbia miles de millones de dólares en concepto de indemnización si el proceso se hubiera resuelto en su favor.
La resolución de la Corte Internacional de Justicia confirma, sin embargo, que Serbia, como estado sucesor de la República Federativa de Yugoslavia, sí vulneró el Derecho Internacional al no evitar la matanza de Srebrenica, y no acató las obligaciones contraídas en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, entre otros motivos por no cooperar plenamente con el tribunal ni transferir a su custodia al general Ratko Mladic, uno de los perpetradores de gravísimas violaciones de derechos humanos.
Algunos de los responsables de estos crímenes, como el ex general serbo-bosnio Radislav Krstic, ya han sido procesados por el tribunal internacional. Otros ex dirigentes serbios de Bosnia acusados de genocidio, como Ratko Mladic y Radovan Karadzic, llevan huidos de la justicia más de once años. Otros cuatro individuos formalmente acusados por el tribunal también continúan en libertad: Zdravko Tolimir, Stojan Zupljanin, Goran Hadzic y Vlastimir Dordevic. El tribunal ha señalado en repetidas ocasiones que, al menos algunos de ellos, se encuentran en Serbia y la República Srpska o viajan de una a otra.
Independientemente del caso de las millonarias indemnizaciones reclamadas al Gobierno serbio, esta nueva reafirmación de que los hechos de Srebrenica fueron un genocidio debe servir, por lo menos, para que las autoridades serbias hagan un esfuerzo real para cerrar esta página negra de la historia y pongan en manos de la justicia internacional a los principales responsables. Sin embargo, hasta la fecha, dichas autoridades no han dado ninguna señal de cambio de actitud y no se ha llevado a cabo ninguna de las detenciones solicitadas por el tribunal.
No se puede hablar de reconciliación ni de una paz duradera en los Balcanes sin justicia para las víctimas; y esa justicia, más de once años después del final de la guerra, aún no ha llegado. Lamentablemente, las víctimas sólo saben que sus vidas rotas se van disolviendo en el olvido y la impunidad, en un mundo donde pueden existir genocidios sin genocidas.
Mientras tanto, ¿que hicieron las llamadas potencias occidentales y las fuerzas progresistas?. Nada o muy poco. Como allí no hay petróleo ni intereses estratégicos o geopolíticos, se cruzaron de brazos y miraron para otro lado... y así siguen... o seguimos..
Un genocidio sin genocidas.
Un genocidio sin genocidas. ¿También debería existir el genocidio por omisión?
Un juez del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia decía, con respecto al drama que aún hoy viven las víctimas de una de las mayores atrocidades cometidas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial:
«Srebrenica es también el nombre de un síndrome postraumático, experimentado por las mujeres, niños y ancianos que no murieron y que, desde julio de 1995 (...) no tienen noticia de sus maridos, hijos, padres, hermanos, tíos o abuelos. Millares de vidas (...) continúan mutiladas, privadas del afecto y el amor de sus seres queridos, los cuales han quedado convertidos en meros fantasmas que regresan para rondarlas día a día, noche tras noche...».
El 10 de julio de 1995 las fuerzas serbias de Bosnia bajo el mando del general Ratko Mladic, avanzaron sobre el enclave de Srebrenica. En los días siguientes, durante la caída de la ciudad, más de 8.000 personas fueron ejecutadas o siguen «desaparecidas», pues es frecuente el hallazgo de fosas comunes, más de once años después del final de la guerra y aún hay miles de bolsas con restos humanos sin identificar.
Después de catorce años de causa judicial, la Corte Internacional de Justicia de la ONU falla sobre Srebrenica falla absolviendo a Serbia de responsabilidad directa en el genocidio allí cometido.
Dado que la Corte ha establecido que el Estado serbio no tiene responsabilidad directa en las matanzas, se le exime de resarcir a las víctimas de Bosnia y Herzegovina, que eran la parte demandante, y que, por lo menos, habrían recibido de Serbia miles de millones de dólares en concepto de indemnización si el proceso se hubiera resuelto en su favor.
La resolución de la Corte Internacional de Justicia confirma, sin embargo, que Serbia, como estado sucesor de la República Federativa de Yugoslavia, sí vulneró el Derecho Internacional al no evitar la matanza de Srebrenica, y no acató las obligaciones contraídas en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, entre otros motivos por no cooperar plenamente con el tribunal ni transferir a su custodia al general Ratko Mladic, uno de los perpetradores de gravísimas violaciones de derechos humanos.
Algunos de los responsables de estos crímenes, como el ex general serbo-bosnio Radislav Krstic, ya han sido procesados por el tribunal internacional. Otros ex dirigentes serbios de Bosnia acusados de genocidio, como Ratko Mladic y Radovan Karadzic, llevan huidos de la justicia más de once años. Otros cuatro individuos formalmente acusados por el tribunal también continúan en libertad: Zdravko Tolimir, Stojan Zupljanin, Goran Hadzic y Vlastimir Dordevic. El tribunal ha señalado en repetidas ocasiones que, al menos algunos de ellos, se encuentran en Serbia y la República Srpska o viajan de una a otra.
Independientemente del caso de las millonarias indemnizaciones reclamadas al Gobierno serbio, esta nueva reafirmación de que los hechos de Srebrenica fueron un genocidio debe servir, por lo menos, para que las autoridades serbias hagan un esfuerzo real para cerrar esta página negra de la historia y pongan en manos de la justicia internacional a los principales responsables. Sin embargo, hasta la fecha, dichas autoridades no han dado ninguna señal de cambio de actitud y no se ha llevado a cabo ninguna de las detenciones solicitadas por el tribunal.
No se puede hablar de reconciliación ni de una paz duradera en los Balcanes sin justicia para las víctimas; y esa justicia, más de once años después del final de la guerra, aún no ha llegado. Lamentablemente, las víctimas sólo saben que sus vidas rotas se van disolviendo en el olvido y la impunidad, en un mundo donde pueden existir genocidios sin genocidas.
Mientras tanto, ¿que hicieron las llamadas potencias occidentales y las fuerzas progresistas?. Nada o muy poco. Como allí no hay petróleo ni intereses estratégicos o geopolíticos, se cruzaron de brazos y miraron para otro lado... y así siguen... o seguimos..