ESPAÑA. Los bejines

ESPAÑA.

Los bejines encabritan la pata bisulco y crean un abismo de profundidad perdida que parece eterno.
Hiere esta España en pleitos, hiere esta España de la Patria, de la bandera, hiere ésta - que es mía -, cuando arrecian los vientos helados del Norte y del Levante. La pitanza es pobre y el picogordo atemoriza al gorrión que se contenta con el serrín trigal que se desprende de los sementeros.
España de sanguijuelas jóvenes que comen de su corazón y sanguijuelas adultas que se nutren de su sangre, España como gabela impuesta a los irritados ciegos embelecados por míseros lazarillos que ven, desde su pobreza, la felicidad alterna del aire y los movimientos de las corrientes de aguas, fluyendo entre cañaverales y piedras calizas. Mi buena y vieja España, disputada por cruzados y moriscos, surcada por mil arrugas, por mil humillaciones y envejecida por los sufrimientos de padecer la candonga decadente de la infamia que provoca el gañir de su garganta en cantizal amargo.
La Iberica de los misales prolonga la división con la Hispania de los predicados sociales, la sangre no desaparece y el sarcoma engaña sobresanando el fraude, mientras ejecuta un trocado miserable que , inmesericordemente, destroza la vida. España , dominada por la barbulla y el braceo que bloquea la sabiduria, impidiendonos ser libres para amarla, perseguida por pijoteros ignorantes que la tratan como a persona perengana, que enferman su espiritu y amordazan las voces que tratan de evitar el robo de la paz para su alma.
Aún así, con el pisoteo de los pesuños, te mantienes elevada, pese a los malévolos de la insolencia y la bajeza precipitada de los que se predican en los principios del desagradecido, de los que odian, con los ojos cerrados, tu hermosura.
MI PUEBLO DESDE OTRO PUEBLO

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