Grazalema.Prosa y

Grazalema.Prosa y pensamiento.

Coloso de pelo blanco y pie de acero, puente entre la divinidad y lo humano, decente casada - por blanca y apasionada - con las estrellas. Despertar que renuncia a la penumbra de la oscura tristeza y enciende mi corazón, despertando la sangre que brota en mis venas, con renovadas inquietudes, para convertirme en parte de tí cuando abres paso a nuevos amaneceres, donde la grandiosidad de luces y colores, entre paisajes salvajes de árboles y plantas, es alimentada, cual mi corazón, por arroyos de vida fraguados en misteriosos manantiales que cantan al anochecer, cuando los pajarillos han entregado el secreto de sus trinos al sueño de la oscuridad completa, bajo el romántico manto protector de la hoja.

En tu solemne, iluminado y místico cielo dejo de ser paloma ciega, que tiene miedo de dibujar la gloria con su vuelo ,y cuyo canto no mueve el aire, y me convierto en ruiseñor que somete mi mortal lamento fuera de la vida en una fresca melodía movida por el viento. El entorno libera mi alma sometida, rinde mi íra y recupera mis sueños de las garras de la pesadilla, dando descanso a mi esencia, que es alimentada por ratas que me piden más y más, descomponiendo y pudriendo todo mi ser, hasta conseguir rendir mis fuerzas y hacerme parte de sus cloacas. La brisa ordena el movimiento con gracia y belleza para posarlo en un jardín de colores y aromas, donde la hermana abeja arranca placeres de unos, descargandoles del fecundo pólen, para otorgárselos a otros y fructificar en gozoso deleite de los exquisitos. En este reino de tu enriquecedor silencio, tu evocadora y maravillosa majestuosidad eleva mi espiritu a la grandiosidad de la poesía y me convierto en tu enamorado adolescente.
La estancia en el misterio de tus parajes de leyenda sacude la verdadera conciencia y urde, contra ella, remordimientos, al vaciar sus recuerdos de caminos andados. Cuando me acoges en tus brazos de amante, el calor de tus espesos bosques me convida a refugiarme en el secreto de sus meditativas hojas, evitando que enferme mi pensamiento, víctima del avance, libre y traidor, de los depravadores, que engullen a los que se posaron en ramas secas y muertas. Andando a solas por tus caminos, mi espíritu contempla, desde tus alturas, la desnudez de mi cuerpo y compruebo que he vagado errante en la frialdad de la noche, preso de cadenas que me oprimen el alma, arrastrandome como gusano que metamorfea a veces como encantadora mariposa y otras como baboso réptil que, lúgubre, arrastra su vientre para devorar los tallos de las flores deteniendo su esplendoroso crecimiento.
Sobre un recodo convertido en lecho de piedra, y conquistado al amparo del frio, en la intimidad con mi soledad, el reencuentro con Dios se hace sublime en tus parajes. Le doy las gracias por hacer posible el encuentro con el otro yo, en similitud a la necesidad que tiene la fuente del agua cristalina, y por devolverme mis sueños de niño, jugando en tus vigorosos campos bañados de rios entre peñascos, buscando la gloria como recuerdo de mi infancia con su alegría despertada. Al girar la cabeza hacía un lado, veo a un viejo árbol, mustio y sin hojas, que alarga su brazo, seco y centenario, para posarse, cansado, sobre la copa - como senil que acaricia la cabeza zagalesca , desordenando sus cabellos - de otro verdeado de joven savia. Parece contarle cómo sus ramas habían sidi nidos de amantes, y cómo volvían los hijos de la pasión para crear nuevas vidas, entristeciendose al no saber qué fue de aquellos que un año dejaron de volver. Parece contarle cómo le dio sombra al cansado viajero y cómo protegió al ganado, amparandolo en las épocas de lluvia y de la intensidad calorifíca del astro áureo. Ahora, sin sentirse útil, y ocupando un espacio aislado dentro de una naturaleza fuerte y sana, suspira por una muerte pronta que acabe con su decrépita existencia que tejen, lentamente en su agonía, larvas y hormigas.
Volé con mi alma y me perdí en tus montañas conmovido por tus vientos, !huye alma, vuela y busca la aurora del infinito¡, !arranca las ataduras de la noche que me torturan con saña y cura la confusión que me embarga en este viejo mundo de feriantes, secuestradores y carceleros del pensamiento¡ Las marchas han castigado mi cuerpo, pero me sigues ofreciendo nuevos retos para dejar abundar en mis temeridades y mis limitaciones. Al levantarme, palpo con la mano la rugosa superficie del tronco que me sirve de apoyo y noto las estrías de unas iniciales marcadas dentro de un corazón que unos enamorados han tallado años atrás. Cuando callas, tu silencio sepulcral, quebrado por los cánticos y el zumbido del viento bajo el rumor de las tormentas, me hace sentir cautivo de una dolorosa soledad que se me introduce por los poros con desesperado furor, desgarrandome con intensidad rencorosa y golpeandome con murmullos de viejos recuerdos que vuelven de nuevo a mí, resonando como un sueño desorientador.
Mi esencia, tantas veces ausente, intima con todos tus elementos para sacarme de las sombras y me acaricia con un fino velo de seda desde el que contemplo la tragicomedia de la vida, donde el hombre, cada vez, tiene menos que decir y donde la riqueza espiritual es un campo desierto dominado por la niebla, en el que se pierden las ilusiones y se hielan los corazones, que son pisoteadospor inestables pezuñas vareadas en una interesada oscuridad de un mundo decadente de avaricia y muerte. El rudo vocerío de un pastor interrumpe mi entrega a la meditación, distrayéndome con un corderillo juguetón y retozón que se mofa del amor del ruego materno y de la autoridad de su perro guardián. Se divierte con una huida grácil y burlona, descomponiendo su figurilla en formas sútiles y delicadas. Espontaneamente y con desenfado - en una sucesión de movimientos jocosos y alegres en su ejecución - a veces patea el hocico de su perseguidor, a veces esconde su trasero por temor al peine de huesos , que le acosa irritado y jadeante para hacerlo volver al rebaño. Atardece, ya va siendo hora que regrese allá donde las lenguas de los rios dejaron de ser limpias y hermosas, los halcones destrozan a las palomas y las prisas eliminan el pensamiento. Volveré a seguir horizontes de fuegos fátuos sobre las ciénagas, iluminando mentiras disfrazadas que se hacen cada vez mas traidoras hundiendote en un lodo que jamás devuelve lo que se traga.

MI PUEBLO DESDE OTRO PUEBLO

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