A lo largo del viaje, una senda de asfalto, una vereda gris, progresivamente finita, un pergamino desplegado bajo el sol y la lluvia, me enseñó lo que, ahora, sé de tí, de tu camino: que estás al final o al principio de él, haciendo como que me esperas, cuando esperas a la persona que ves en mí... y nunca llega. Y no sé si es de encuentro o despedida la sonrisa volcada del arcoiris en el cielo... ¡qué poco objetiva es la distancia: a tu lado, ya me une ya me separa!
Desde lejos, el perfil de la montaña es el de un Indio -se había recostado sobre el llano de la carretera a escuchar el ruido de los cascos de los caballos al galope, y lo dejó dormido el balanceo de un zumbido que le ha hecho perder la pista de sus Hermanos.
Y aunque creyeras que no me iba a dar cuenta, respirábamos a dos y el silencio te delataba planeando en mi interior en un vuelo libre y sin riesgos; no me importa si mi cara no es suficiente obstáculo para tí, que rasgas mi luz con cada destello de tu suponer quién soy. Después, con un gesto, que también imaginaste imperceptible, volviste a lanzarte al vacío, sin despedirte de mí o, quizás, nunca te hayas ido.
BELLADUR (PKK)
A lo largo del viaje, una
A lo largo del viaje, una senda de asfalto, una vereda gris, progresivamente finita, un pergamino desplegado bajo el sol y la lluvia, me enseñó lo que, ahora, sé de tí, de tu camino: que estás al final o al principio de él, haciendo como que me esperas, cuando esperas a la persona que ves en mí... y nunca llega. Y no sé si es de encuentro o despedida la sonrisa volcada del arcoiris en el cielo... ¡qué poco objetiva es la distancia: a tu lado, ya me une ya me separa!
Desde lejos, el perfil de la montaña es el de un Indio -se había recostado sobre el llano de la carretera a escuchar el ruido de los cascos de los caballos al galope, y lo dejó dormido el balanceo de un zumbido que le ha hecho perder la pista de sus Hermanos.
Y aunque creyeras que no me iba a dar cuenta, respirábamos a dos y el silencio te delataba planeando en mi interior en un vuelo libre y sin riesgos; no me importa si mi cara no es suficiente obstáculo para tí, que rasgas mi luz con cada destello de tu suponer quién soy. Después, con un gesto, que también imaginaste imperceptible, volviste a lanzarte al vacío, sin despedirte de mí o, quizás, nunca te hayas ido.
BELLADUR (PKK)