( Cuando he leido tu corta petición, no he podido , por mas que he querido, dejar de volver para dedicarte estos escritos sobre Andalucia, sobre nuestra tierra. Sé que el ruido no aparecerá por lo que te dedico porque es un terreno donde se pierden, esto es para tí).
Hoy vuelve a llover, he alargado la mano desde el portal del ladrillo y he sentido caer con violencia las gotas de lluvia. Es el aire que infla los pulmones de la tierra para que se siga agitando la vida, la que proporciona humedad a los suelos para que se desarrollen las semillas que ordena el hombre y la Naturaleza, binomio del destino del mundo. Cada gota que cae es un vientre que llama para desatar el nudo que la furiosa sequía trata de mantener para hospedar a la muerte, las gotas caen como ejercitos victoriosos, ellas traen la liberación de la tierra como las palabras traen contenido al silencio.
Es la Andalucia que llueve, es la Andalucia que refresca el tomillo y revienta la semilla del poleo, es la Andalucia llamando a las puertas de la violeta, la planta de tallo rastrero y flores aromáticas y medicinales, que se asemejan a los hombres y mujeres que arrastran la esperanza de un mundo mejor y mueren con el dolor sin canto de victoria, pero con su alma repleta de espiritualidad. Es la Andalucia que despierta del cansancio árido de las estaciones y golpea las encinas, alcornoques y quejigos en Despeñaperros.
Es nuestra Andalucia como las gotas , transparencia y espejo sin espalda, amada por pocos y despreciada por muchos que no entendieron que nuestra tierra sea, a la vez , de canto y de reflexiones, que no sea tierra de Narcisos, de diferencias que se alian con la muerte y la esquizofrenia de la lengua para trazar desigualdades entre los hombres. Es nuestra tierra, es nuestra lengua, es nuestra condición y es una eterna deuda con el destino por habernos dejado nacer aquí.
Que no bajen las pistolas, que no baje el desprecio, porque las detonaciones de las armas y las palabras de la diferencia, se entregan a las bovedas de las cavernas.
Lluvia sobre Andalucia, espejo sin espalda, desprecio de Narciso, grandeza de nuestra tierra.
( Cuando he leido tu corta
( Cuando he leido tu corta petición, no he podido , por mas que he querido, dejar de volver para dedicarte estos escritos sobre Andalucia, sobre nuestra tierra. Sé que el ruido no aparecerá por lo que te dedico porque es un terreno donde se pierden, esto es para tí).
Hoy vuelve a llover, he alargado la mano desde el portal del ladrillo y he sentido caer con violencia las gotas de lluvia. Es el aire que infla los pulmones de la tierra para que se siga agitando la vida, la que proporciona humedad a los suelos para que se desarrollen las semillas que ordena el hombre y la Naturaleza, binomio del destino del mundo. Cada gota que cae es un vientre que llama para desatar el nudo que la furiosa sequía trata de mantener para hospedar a la muerte, las gotas caen como ejercitos victoriosos, ellas traen la liberación de la tierra como las palabras traen contenido al silencio.
Es la Andalucia que llueve, es la Andalucia que refresca el tomillo y revienta la semilla del poleo, es la Andalucia llamando a las puertas de la violeta, la planta de tallo rastrero y flores aromáticas y medicinales, que se asemejan a los hombres y mujeres que arrastran la esperanza de un mundo mejor y mueren con el dolor sin canto de victoria, pero con su alma repleta de espiritualidad. Es la Andalucia que despierta del cansancio árido de las estaciones y golpea las encinas, alcornoques y quejigos en Despeñaperros.
Es nuestra Andalucia como las gotas , transparencia y espejo sin espalda, amada por pocos y despreciada por muchos que no entendieron que nuestra tierra sea, a la vez , de canto y de reflexiones, que no sea tierra de Narcisos, de diferencias que se alian con la muerte y la esquizofrenia de la lengua para trazar desigualdades entre los hombres. Es nuestra tierra, es nuestra lengua, es nuestra condición y es una eterna deuda con el destino por habernos dejado nacer aquí.
Que no bajen las pistolas, que no baje el desprecio, porque las detonaciones de las armas y las palabras de la diferencia, se entregan a las bovedas de las cavernas.
Lluvia sobre Andalucia, espejo sin espalda, desprecio de Narciso, grandeza de nuestra tierra.
MI PUEBLO DESDE OTRO PUEBLO